Quiero compartir esta reflexión con vosotros. Se acomoda perfectamente al deseo de este blog: la conciencia de que la palabra es un privilegio del ser humano y que nos identifica como tales. Hay que cuidar el lenguaje, amarlo, ser coherente con él, porque es una forma de crear un mundo mejor y más libre.
¿O consideráis que no tiene nada que ver?
Espero vuestras opiniones.
El cuidado de las palabras
“Son sólo palabras”. De este modo parecemos despachar
el asunto anunciando (por cierto con palabras) que ellas son secundarias. Pero
no estará de más detenernos ante tanta contundencia y desatención para
con su importancia.
“Sólo el ser humano, entre los animales, posee la
palabra. La voz es una indicación del dolor y del placer; por eso la tienen
también otros animales. En cambio, la palabra existe para manifestar lo
conveniente y lo dañino, así como lo justo y lo injusto.” Aristóteles sitúa de
este modo el asunto con todo su alcance. Somos seres de palabra, que
necesitamos vivir en sociedad. Quien “no necesita nada por su propia
suficiencia, no es miembro de la ciudad, sino como una bestia o un dios”.
Baste esta indicación para subrayar hasta qué punto es
decisivo que cuidemos nuestras palabras. No hay cuidado de uno mismo sin cuidado
del lenguaje. Es sintomático y delator que no falten quienes estiman que eso no
es determinante. No sólo se descuidan a sí mismos, descuidan a los otros. Su
insensibilidad para el detalle de lo que dicen y cómo lo dicen suele ir
acompañada en ocasiones de una gran atención por lo que se les dice o por lo
que se dice de ellos.
En definitiva, si bien una buena educación no se agota
en el modo de utilizar el lenguaje, ha de excluir ciertos modos de hablar.
Resulta desconcertante a primera vista que Sócrates, al referirse a Teeteto,
tras dudar de su aspecto y sin embargo gozar con lo que dice y cómo, afirme que
“quien habla bien es una bella y excelente persona”. Ello confirma que tal hablar
no se reduce a la forma de expresarse, importante en todo caso, sino que
requiere capacidad de argumentar y de componer el discurso. Y la manera de
vivirlo. Porque, efectivamente, decimos con nuestro modo de vivir. “El
verdadero ser del hombre es su obrar”, señala Hegel. Éste es nuestro auténtico
decir.
La verdadera mentira, lo que encierra una paradoja, no
es que digamos lo contrario de lo que pensamos, es que vivamos lo contrario de
lo que decimos. El buen decir, la verdadera palabra, es nuestra forma de vida.
Por eso se insiste en que lo difícil es ser bello por la forma de vivir. Y por
eso admiramos a quienes dicen lo que piensan, piensan lo que dicen y hacen y
viven lo que piensan y dicen.
Y en esto también una palabra desajustada introduce
una suerte de injusticia en el mundo, ya que el descuido desconsidera la virtud
de la justicia que “consiste en la apreciación de lo justo”. De nuevo, Aristóteles.
Todo ello no evita la sospecha de que la palabra es poder
y puede ejercerse asimismo con poder, como poder y como dominio, como arma
arrojadiza, como fuerza de silenciamiento, como arrogancia de superioridad,
como una forma de expansión del saber imperante. Un adjetivo puede hacer un
daño sustantivo y comportarse como una acción. Y producir efectos. De ahí la
necesaria responsabilidad. Pero, en todo caso, estas consideraciones no impiden
reconocer que precisamente el conocimiento y cuidado de la palabra es
también un arma de libertad.
Amar las palabras, sentir su fuerza y su pasión,
reconocer su capacidad de relación, lo que nos ofrecen, entregan y transmiten,
es clave para una buena educación, que siempre incluye hablar, leer y escribir
adecuadamente, con justeza, con justicia. El descuido y la desconsideración con
las palabras, emboscados de supuesta franqueza, denotan insensibilidad e
impaciencia, y destilan falsa eficacia y abrupta “sinceridad”. Ello afecta de
modo radical al pensamiento minucioso y detallista, sencillo, que no es una
forma simple de pensamiento, sino que es un modo sutil, un modo de pensar
efectivamente.
La gramática, que incluye la sintaxis, o el diccionario,
que incorpora el léxico, no son normas vacías para eruditos, sino posibilidades
de pensamiento, de experiencias, cauces de comunicación y de libertad, espacios
para el encuentro y la creación. Y, sobre todo, nuestras declaraciones,
conversaciones y manifestaciones. Constituidos como seres humanos, somos seres
de palabra.
Por: Ángel Gabilondo | El País 24 de febrero de 2012
(Imágenes: Esculturas de Jaume Plensa. Figuras humanas
formadas por letras y palabras)
Vaya...
ResponderEliminarCierto!
Primeramente, me gustaría decir que estoy completamente de acuerdo en este artículo, y aunque he intentado seccionar el texto, no he podido considerar nada como innecesario ya que está perfecctamente cohesionado y estructurado, que omitir algo me parecería destruir esta obra de gran interés.
ResponderEliminarPor consiguiente, cabe reflexionar pausadamente sobre lo que nos está contando en el texto.¿Algúna vez nos hemos parado a pensar en nuestra forma de expresarnos? Ciertamente es muy importante, tanto en el medio oral como en el escrito.
El buen comunicador es capaz de afirmar,refutar y argumentar sobre cualquier tema utilizando aquellas palabras necesarias y precisas en el lugar y en el momento adecuado. Me explico, imaginemos,no imaginemos,encendamos la TV y observemos a los políticos que rigen el país hoy en día, a continuación escuchemos. El discurso es pésimo,no convence al público, se equivoca tanto en la redacción como en el discurso e intenta acercarse al público utilizando expresiones vulgares e imcluso mal dichas. Ya no hablemos en debates,en cualquier ámbito, sin respeto al contrario y la mayoría de las veces sin una base argumental.
En mi opinión, creo que hoy en día en los centros docentes se debería educar desde la más tierna infancia a aprender oratoria y a mejorar la expresión escrita, para que en un futuro,dejando el tema laboral aparte (muy importante también),seamos capaces de compreder y abstraernos en escritos más profundos como la filosofía u otros escritos que impliquen un entendimiento de cada palabra, de cada adjetivo o verbo que da sentido a su precedente o posteriormente a otra palabra, además de conseguir por medio del discurso ser capaces de expresar nuestros pensamientos y sentimientos, reniendo razones para rebatir sobre cualquier tema que no estemos de acuedo y no puedan ocultarnos tras una cortina intentarnos arrebatarnos la libetad que poseemos por nuestra simple condición de personas.
Para finalizar, decir que quizá deberíamos en este sentido dar más importancia a las lenguas predecesoras como son el latín y el griego , pues son el origen de nuestras palabras,siendo el lenguaje una mera evolución de estas,poseyendo aun el significado léxico implícito.Con lo anterior, añadir, que puede que el conocimiento previo de estas lenguas clásicas,el entender lo que decimos y el por qué, nos haga reflexionar no solo en la evolución léxica,sino en la evolución de las personas y el cambio de mentalidad a lo largo del tiempo.
Buena reflexión, Myriam. Yo también creo que la oratoria debería seguir siendo una disciplina escolar. Creemos que no importa la forma de hablar, el discurso, pero lo cierto es que cada vez nos dejamos influenciar más por palabras huecas. Una sociedad que desconoce el manejo de la palabra como arma de poder, es más fácil de dominar.
EliminarEn primer lugar creo que la elección de éste, como primer artículo del blog, es muy acertada ya que antes de comenzar con un plan de lectura o incluso para el desarrollo de nuestra vida, es necesario comprender y saber utilizar la palabra en cada momento.
ResponderEliminar¿Alguna vez nos hemos planteado que podemos causar más alegría o dolor con la palabra que con un hecho? Como bien se expone en el texto, la palabra no es un adorno ni un ingrediente o complemento. La palabra es ese instrumento poderoso que nos dota de libertad, que nos permite expresar en cada momento nuestras inquietudes o deseos, que nos acerca más al resto de personas pero que al mismo tiempo nos aleja o nos enfrenta. Por ello, pienso que es muy importante valorar cada una de nuestras palabras y el efecto que pueden causar en los demás.
Por otro lado, hay que mencionar el uso de un buen lenguaje en el aprendizaje y la educación ya que me parece esencial para el desarrollo interno de la persona y con los demás. Quizá si hubiéramos empezado desde nuestra niñez a plantearnos lo que supone el uso de un correcto lenguaje, hoy en día se hubieran solucionado muchos problemas importantes que surgen por falta de entendimiento.
Por último, no me quiero ir sin antes dejar una reflexión, ¿no pensáis que hoy en día una de las cosas más valiosas y que nadie nos puede arrebatar es el uso de la palabra? Tenemos que enseñarle al mundo las maravillosas cosas que se pasan por nuestra cabeza y eso solo lo podemos hacer mediante ella.
"Eres esclavo de tus palabras y dueño de tu silencio".
Estupendo, Jenifer. Has creado un texto cohesionado, has introducido preguntas retóricas,conectores :"En primer lugar, por ello, por otro lado, por último". También está presente el plural de modestia. Y los adverbios enfatizadores: "muy acertada", "muy importante". Pero no puedes, al final, reproducir entre comillas las supuestas palabras de alguien y no decir de quién son.
EliminarTe ha quedado bien.
Antes de nada, decir que me parece bien empezar un blog sobre un plan de lectura con este texto sobre la palabra, porque, ¿qué es la literatura, los libros, sin palabras? En mi opinión, nada.
ResponderEliminarEn efecto, los hombres somos "animales racionales" y como tales tenemos ciertos privilegios que debemos usar de un modo adecuado entre los que se encuentran el pensamiento y la palabra. Aunque hay varias formas de expresarse y varios contextos en los que utilizar ciertas palabras, debemos hacer todo lo posible para encontrar un modo simple y educado de expresar nuestros pensamientos, porque ¿qué son las palabras sino el resultado de nuestros pensamientos?
En el proceso de aprendizaje a hablar bien es preciso tomar como referencia discursos buenos que estén escritos y hayan sido pronunciados por buenos oradores (la mejor referencia para mí es Cicerón, quien a pesar de sus numerosos problemas para poder hablar con buena voz, consiguió ser el ejemplo de orador más importante de la historia) además de contar con las características generales del público al que te vas a dirigir.
Este trabajo, verdaderamente, es duro, pero ya lo decía un refrán griego que estoy seguro que mis compañeros recuerdan: "jalepá tá kalá" (lo bello es difícil de conseguir) Pero por muy duro que sea, en mi opinión merece la pena, al menos, intentarlo; porque además a mí me enorgullecería pronunciar un discurso o hacer una exposición y que el auditorio se levantara y aplaudiera al final, pero con aplausos verdaderos (no como los que les dan a algunos políticos, que da la sensación de que son para que se calle).
Para terminar, decir que en el caso de nuestra lengua, el castellano, creo que estaría bien usar cultismos y tecnicismos que se pueden aprender fácilmente a través del griego y el latín, que no dejan de ser dos lenguas cultas (aunque la mayoría las considere "muertas" están vivas cada vez que alguien habla en muchas lenguas occidentales). ¿Qué le puedo criticar a Descartes cuando dice que a la esencia humana (lo que nos identifica) es el pensamiento y, por tanto, la palabra?
Muy bien, José Antonio. Has hecho una defensa acérrima( significa vigorosa, tenaz, extrema)de nuestras lenguas clásicas. Una verdadera osadía en nuestros tiempo, jejejej
EliminarPor cierto, soy José Antonio, es que el nombre que aparece es mi alias
ResponderEliminarBajo mi punto de vista Ángel Gabilondo, autor de este artículo, sabe muy bien lo que dice y cómo lo dice.
ResponderEliminarEstoy totalmente de acuerdo con su postura dado que las palabras, al igual que la dignidad, es de lo más valioso que tenemos hoy en día las personas ya que con ellas nos comunicamos, nos expresamos, reímos, lloramos, aprendemos... y un sinfín de acciones.
¿Alguna vez nos hemos parado a pensar lo que realmente nos transmiten las palabras? O mejor aún, ¿en algún momento de nuestra vida nos hemos detenido a pensar lo que son las palabras? "Palabra" es un término que, o no designa nada o designa un conjunto de sensaciones. Y os preguntaréis el por qué digo esto ahora. Por el simple hecho de que las palabras las utilizamos desde que aprendemos a hablar hasta el fin de nuestra vida. ¿Cómo hacemos uso de ellas? Como he dicho antes, nos expresamos con las palabras, hablamos con las palabras, escribimos con las palabras, lloramos por las palabras, reímos por las palabras, sentimos con y por las palabras, aprendemos gracias a las palabras...
En mi opinión, el buen uso de las palabras en tan importante como el saber andar, nadar, etc. Es algo que nos enseñan desde nuestra infancia pero no se deja de aprender nunca ya que cada palabra es un mundo nuevo y nuestro medio de comunicación.
Estoy de acuerdo en que el saber expresarse, el saber hablar, el saber escribir, se enseñe desde nuestro primer día de clase, pero, bajo mi punto de vista, se tendría que hacer más hincapié en ese sentido y no dejarlo pasar y conformarse con lo básico, hay que exigir cada vez más porque, hoy en día, la expresión es un foco importante en nuestras vidas.
Por último,decir y animar a la gente para que no deje de hablar, de expresarse, ya que el don de la palabra es el don de la libertad.
La palabra es aquello que nos define.
Hay en tu texto una voluntad de estilo: la repetición incansable del término "palabra", la enumeración; el deseo de convencer con un argumento que apela a la sensibilidad del lector (reír, llorar, sentir, libertad, etc Lenguaje connotativo directo al corazón. Es tipo de argumentación muy válida. Bien, Paula.
EliminarEn primer lugar decir que estoy de acuerdo con el artículo, puesto que nosotros, los humanos, no tenemos en cuenta la palabra, como bien dice Ángel Gabilondo. Además, en ocasiones, no sabemos ni qué decir ni qué hacer, porque hablar por hablar todo el mundo sabe, pero cuando se realiza, hay que realizarlo de manera coherente, ya que si estás tratando de argumentar un tema frente a un rival, este con su don de palabra puede "dejarte por los suelos..".
ResponderEliminarPor otro lado, según diversas fuentes, España está a la cola en cuanto a la expresión oral y escrita. Cada vez demostramos más que esto es cierto, porque tanto en televisión como en radio, periódicos, etc, se cometen bastantes barbaridades. Además, existe el "laísmo", "leísmo" y "loísmo". Con esto quiero decir que, en España pero sobre todo aquí en el centro, somos leístas, laístas y loístas, somos los que más ultilizamos estos términos equivocadamente.Por lo que, pienso que, aparte de que los colegios sean bilingües en la actualidad, debería existir algún método para que podamos aprender tanto a expresarnos como a entender mejor.
También añadir, que no sólo los profesores son los que nos tienen que enseñar a expresarnos mejor, es verdad que de ellos dependemos a la hora de exponer cualquier trabajo, y ellos son los que nos tienen que corregir, pero, por supuesto, nuestra capacidad de expresarnos mejor depende también de nuestros padres.
En mi opinión, deberíamos poner todos de nuestra parte para poder tener una mejor expresión, aprender palabras cultas, para que nadie pueda arrebatarnos "nuestros derechos" a la hora de tratar cualquier tema, ya que si poseemos esa capacidad de expresarnos mejor y saber entender lo que nos dicen, podremos defender aquello que nos propongamos con sus respectivos argumentos.Además y para finalizar, ¿no creéis que queda más bonito un discurso utilizando esos cultismos y esa gran capacidad del habla que nos cuesta tanto aprender?
Bien, Coral. Que conste que las mayores barbaridades que se cometen con el lenguaje no son solo las referentes al uso de los pronombres. También querría recalcar que, además de la ayuda de profesores y padres, está en nuestras manos el aprendizaje. Sentir curiosidad por el mundo que nos rodea, nos dota de la energía suficiente para seguir aprendiendo. Por lo menos hace la vida menos monótona.
EliminarPalabras. Cuántas veces las usamos y no sabemos ni qué son, cuántas veces ignoramos el bello significado que tienen, más allá de las emociones o sensaciones que nos causan. Son palabras. Cuántas veces las escribimos por no atrevernos a decirlas, cuántas veces las decimos por vaguería de escribirlas. Muchas veces, escondemos esas palabras tan bellas que al decirlas hacen que afloren bellas sonrisas en la otra persona, o las decimos sabiendo que van a doler. Las palabras pueden ser fantásticas o pueden ser destructivas. Con una palabra podemos explicar un mundo, pero depende de como la usemos.
ResponderEliminarQuizá el modo de entender las palabras sea nuestro pero... ¿Quién nos las enseña? Es algo importante pues desde que nacemos y hasta que morimos las usamos. Convivimos con ellas como con nuestra familia. Vivimos por ellas. Actuamos por ellas. ¿Qué sería del mundo sin palabras? ¿De nosotros? Nosotros aprendemos por quien nos enseña, pero para enseñarnos también tienen que saber. Lee. Escribe. Practica. El mejor modo de aprender es hacer, y así podremos transmitir lo que sabemos por medio de la PALABRA.
En mi opinión quizá deberíamos poner más empeño en querer aprender, en querer conocer realmente lo que una palabra nos transmite. ¿Por qué? Porque una palabra es nuestra vida.
Nuestra forma de entendernos, de actuar, de pensar... Una palabra es realidad.
Por último me gustaría enseñaros la canción de Nach Scratch- Palabras Prestar mucha atención.... http://www.youtube.com/watch?v=Xl18zhzqPtQ&ob=av2e
Dicen que a través de las palabras
El dolor se hace más tangible
Que podemos mirarlo como a una criatura oscura
Tanto mas ajena a nosotros
Cuando más cerca la sentimos.
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ResponderEliminarPara comenzar, cabe destacar que estoy totalmente de acuerdo con el artículo de Ángel Gabilondo porque nos hace reflexionar sobre una característica que define al ser humano como animal racional: la palabra. Como él explica "la voz es una indicación del dolor y del placer. En cambio, la palabra existe para manifestar lo conveniente y lo dañino, así como lo justo y lo injusto" la cual sólo tenemos los seres humanos.
ResponderEliminar¿Nunca nos hemos arrepentido de decir cosas que han herido a alguien más que si le hubiéramos dañado físicamente? Yo pienso que sí porque por ejemplo, es mucho peor que te digan tus padres que no están orgullosos de ti que que te hieran físicamente cuando has hecho algo malo. La palabra tiene algo "mágico" y es curioso destacar que el ser humano tiene costumbres muy diferentes pero todas las culturas de la Tierra tienen un idioma.
Las palabras son importantes, sí, pero es también muy importante cómo las utilicemos. Quien sabe cómo hacerlo tendrá recursos para defenderse de lo que le impongan. Por eso como ejemplo podemos destacar que en los sistemas dictatoriales es preferible que el pueblo no tenga muchos recursos educativos y así no se defenderá ante su dictador por este motivo de tener recursos para ello. La frase de Gandhi de “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”pienso que refleja la idea anterior ya que si el pueblo no tiene argumentos para luchar contra “las cosas malas de la gente mala” no se solucionarán las injusticias del mundo.
Por último voy a ejemplificar su idea de vivir de acuerdo a lo que predicamos con la figura de Gandhi ya que él vivía en concordancia con lo que promulgaba y esto hoy en día no suele ocurrir muy a menudo porque todos explicamos cómo hay que actuar pero nadie o casi nadie actúa según lo que predica como hizo él.
Deberíamos tener más en cuenta a las palabras y gritar... ¡Vivan las palabras!
Muy bien, Ana. Gritemos. jejjeje
EliminarDesencadenantes de guerras, de amores desenfrenados, de la tristeza más profunda y de alegrías extremas... ¿Son tan solo palabras? Eso es lo que muchas veces pensamos. "Las palabras se las lleva el viento" y "una imagen vale más que mil palabras" son frases típicas en nuestro lenguaje coloquial y que infravaloran la mejor arma de la persona.
ResponderEliminar¿Quién no escuchó esa palabra que le presentó en ese instante el cielo o el infierno? Todos sabemos que una sola de ellas, puede cambiar nuestra vida.
Sin embargo, seguimos sin darnos cuenta del valor de este instrumento. Quizás porque no sabemos utilizarlo tan bien como creemos y no sacamos el máximo partido a este tesoro. ¿Cómo dominar el arte de la expresión oral y escrita? Leyendo, escribiendo y hablando. La labor es ingente y requiere un gran esfuerzo, pero la satisfacción es incalculable.
La oratoria y la retórica son pues, asignaturas olvidadas en nuestra educación. Convencer de ideales cautivando al público con nuestra palabra es algo que solo podemos encontrar en discursos o diálogos antiguos que pasaron a la posteridad por su magna importancia. Por tanto en estos podemos encontrar las claves para llegar a conseguir un dominio limpio de la expresividad. Ellos, los padres de nuestra lengua, cultivaron de sobremanera el discurso y elevaron la palabra a la categoría de arte. Este legado se está quedando enterrado por la ignorancia oral de los comunicadores de nuestro tiempo. Periodistas, políticos, locutores de radio y muchos otros "profesionales" del gremio son el reflejo de una escabechina en contra de nuestro principal vehículo de comunicación. Ellos que nos deberían dar cátedra práctica del hablar, se vuelven asesinos del diccionario, de la gramática y la sintaxis.
Es pues, y ya finalizamos, el habla nuestro motor de conocimiento y sociabilidad. Todos estamos de acuerdo en esto, sin embargo nadie mueve un ápice en pro de esta idea. ¿Tenemos realmente a esperar a que nos lo digan?.
Muchas veces nos preguntamos como algo tan pequeño puede tener un significado y una esencia tan grande, como cuando dicen eso de ¿las grandes esencias se guardan en frasquitos pequeños? pues lo mismo pasa con las palabras. Palabras, algo que suena tan sencillo pero que a la vez si te preguntaran ¿ qué son ? no sabrías contestar.
ResponderEliminarLas palabras pueden estar compuestas de cinco, de cuatro e incluso de tres letras, y cuando lo vemos así pensamos que no tendrá mucha importancia porque al parecer, la sociedad de hoy en día no valora los pequeños detalles y placeres de la vida. Pues sí, en efecto, las palabras por muy pequeñas que parezcan tienen mucho significado. Son las dueñas de nuestra voz, con las que expresamos lo que sentimos o con las que no expresamos callando. Son las que nos identifican como persona ya que las "buenas palabras" rigen una buena educación y soportan un carácter intelectual concreto a cada persona. Las palabras son el eco de tu interior, las que forman tu ánimo interior.
Hoy en día algunas personas están muy equivocadas cuando piensan que las palabras de los demás son crueles, porque no son capaces de ver que hay veces que no son las palabras que te dicen otros las que te lastiman, si no tus opiniones acerca de esas palabras las que te hacen daño. Por eso para mí, las palabras tienen poder.
Las palabras son capaces de cambiar el rumbo irremediable de las cosas, pueden decidir expresando desde el interior entre el camino "bueno" y alegrarte por tu elección o el camino "malo" y aprender de la experiencia. Por ellas nos definen como valientes o como cobardes, como personas alegres o tristes, por ellas se caracteriza una persona. Cómo podemos ver, "la palabra" que al principio creiamos como algo diminuto, tiene la capacidad de definir y caracterizar a una persona empleando una palabra u otra.
Uno de los problemas más graves de esta sociedad es justo eso, la manera en la que empleamos nuestro vocabulario. Es muy triste que la sociedad de hoy en día pudiendo estudiar y teniendo las oportunidades que tiene no lo haga ni lo aproveche, porque hay personas que en su lugar no pueden y seguro que les gustaría hacerlo.
En mi opinión, ninguna medida les parece bien, se están dando ayudas a mucha gente ya que uno de los derechos más importantes del ser humano es el de la educación y al que tanto "cuestionan" y aún así no lo quieren conservar. Por lo tanto el incapié que hace Ángel Gabilondo, el autor del texto, en la palabra me parece muy importante, muy significativo y estoy en total acuerdo en que debería que llevarse a cabo, ya que la sociedad de ahora será el reflejo de nuestro futuro.
Carolina Martín, 2 bach B.
Blablabla,palabras, ¿puede que solo sean una sucesión de letras colocadas en un determinado orden? No lo creo.La palabra es, si me apuras, el arma más peligrosa de la que estamos dotados los seres humanos.Permite la expresión de nuestras ideas y sentimientos y la comunicación con los demás, pues como bien dicen,hablando se entiende la gente.
ResponderEliminarCoincido con Ángel Gabilondo en la importancia de las palabras, pues estas no son adornos, ingredientes o complementos, las palabras son reales y crean realidad. Pero todos debemos medir nuestras palabras, pues éstas tienen un inmensa fuerza.Son las culpables de la mayoría de nuestros sentimientos,tanto buenos como malos.Asi podemos utilizar las palabras para hacer el mal,herir a alguien e incluso maltratarlo psicológicamente,o todo lo contrario,con las palabras podemos provocar risas, llantos de alegría y mil cosas maravillosas, todo depende del modo en el que las usemos.
Pues todos las utilizamos a lo largo de nuestras vidas,pero mientras algunos saben amarlas, cuidarlas... como se dice en el texto“No hay cuidado de uno mismo sin cuidado del lenguaje”, otros hablan sin decir nada, sin transmitir lo que de verdad les gustaría, sin poder expresarse adecuadamente debido a la carencia de su conocimiento.
Y es que está estudiado que un ciudadano medio español no utiliza más de 1.000 palabras y sólo los muy cultos alcanzan los 5.000 vocablos. Es más,algunos jóvenes utilizan solamente un arsenal de 240 palabras. Las palabras evolucionan, algunas quedan desfasadas por otras nuevas que las sustituyen , pero, en mi opinión , todas deberían ir añadiéndose a nuestro diccionario personal
No podemos dejar de aprender palabras, pues estas son las que nos ayudan a enfrentarnos
a los problemas, no podemos “quedarnos sin palabras” mudos, sin saber que decir y hacer ante las numerosas injusticias. Pues las palabras son un rompecabezas que reflejan nuestros pensamientos, solo hay que ordenarlas para resolver así los enigmas de la vida.
Yaiza del Castillo,2 bachB.
Está bien, Yaiza. Interpretas bien el texto a comentar
Eliminar¿Qué son las palabras? En realidad, es una sensación extraña, es complicado definir exactamente que son y sin embargo, las utilizamos diariamente. Pero en realidad, en mi caso nunca me he había puesto a pensar que son las palabras, que significado tienen y todo lo que podemos conseguir mediante su uso.
ResponderEliminarPero aun no saber una definición clara, lo que sí que lo está es que son esenciales en nuestra vida. Como destaca el texto, Aristóteles afirma que, “Solo el ser humano, entre los animales posee la palabra”, y por esta razón debemos de sacar el máximo partido de ella, pero para esto es importante que sepamos utilizarla correctamente, es nuestro deber conocer las palabras, conocer el lenguaje y tener un gran vocabulario con el que poder expresarnos, pues con una palabra se pueden expresar muchas cosas, produce efectos y consecuencias que no somos capaces de provocar con otras cosas.
Pero el problema que yo le encuentro a todo esto es nuestra actitud, en mi opinión cada vez prestamos menos importancia a nuestro lenguaje, vivimos con un número muy limitado de palabras, cuando en realidad existen un gran número de ellas, que nos enriquecerían mucho si las conociéramos. Esto parece algo imposible, y quizás en parte lo sea, pero eso no es motivo ni excusa para no tener un mínimo de interés por aprender, por leer, por escribir, por hablar… pues como dice el texto, “somos seres de palabra”.
Irene Viana, 2º Bach.B
Para empezar estoy completamente de acuerdo con el texto ya que muchas veces hacemos mal uso de las palabras.
ResponderEliminarVerdaderamente poseemos el don o la virtud de comunicarnos a través de la palabra, pero cuantas veces hacemos mal uso de ellas, muchas.
A mi entender pienso que a diferencia del resto de las especies vivas que conocemos solo los humanos somos capaces de transmitir nuestras emociones, sensaciones y vivencias con una inmensa cantidad de palabras pero realmente nos limitamos a usar muy poca cantidad de ellas y la mayoría de las veces mal, ya que las usamos despectivamente, las transformamos y las damos un significado diferente al suyo.
Por consiguiente deberíamos hacer un esfuerzo para intentar ampliar nuestro vocabulario y sobre todo desterrar de este todas las “palabrotas”y palabras mal dichas.
En mi opinión me da envidia cuando oigo hablar a otras personas haciendo un uso correcto de las palabras por eso quien tiene dominio de la palabra, puede llegar a tener poder en las masas para bien o para mal.
En resumen creo que deberíamos aprovechar la gran suerte que tenemos de tener un idioma tan grande y bonito como el castellano para intentar hacer un buen uso de él y ampliar nuestra gramática.
Mucha gente dice que son tan solo palabras, letras unidas de diferentes maneras que pueden llegar a formar diversos significados, cosas insignificantes, sin mayor importancia. Pero, ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar el sentimiento que nos ha provocado “tan solo” una palabra? ¿El daño que nos ha producido? ¿O la tremenda felicidad que nos ha causado, haciéndonos creer que éramos las personas más felices del mundo? Eso y mucho más lo consiguen ‘’tan solo” palabras. Letras que aparentemente no dicen nada, pero que lo dicen todo. Muchas veces hablamos sin pensar, sin darnos cuenta del daño que nuestras palabras pueden hacer a otras personas. Sin saber que una tan sola palabra puede cambiar el mundo de alguien o puedo cambiar tu vida por completo.
ResponderEliminarNo nos damos cuenta del valor que tienen, de lo que ocultan dentro de ellas. Que ya no es solo la palabra, sino la forma en la que la decimos, las ideas que pasan por nuestra cabeza al pronunciarla, los sentimientos que producen en una persona al escucharla y los malentendidos que se pueden producir si no la utilizamos de la forma correcta. Miles de veces nos hemos enfadado, discutido, llorado tan solo porque habíamos interpretado de forma equivocada las palabras de alguien. Y la única forma de solucionar eso han sido otra vez las palabras. Aquellas que no damos importancia alguna pero que son capaces de solucionar todo. Aquellas que nos permiten expresar nuestros sentimiento, decir a alguien cuanto le queremos o el daño que nos ha hecho. Palabras que ya tengan ocho letras o tan solo dos pueden condicionar tu vida por completo, con tan solo un “Si” o quizás un “No” puede que tu vida tome rumbos totalmente diferentes.
Pienso que desde pequeños se nos debería enseñar el verdadero valor de las palabras, la enorme importancia que tienen y lo que podemos llegar a conseguir con ellas. Pero no, las utilizamos de cualquier forma, pensando que no son importantes, que son “tan solo” palabras y que con ellas no vamos a conseguir nada. Pero piensa que tal vez sea cierto aquello de que la felicidad está en las pequeñas cosas. Y que una pequeña palabra puede cambiar tu mundo.
Lorena López, 2bachB.